Risas de adultos siendo niños,
un patín, tú en él y mis ojos en ti,
un sueño compuesto de sueños,*
sueño que en recuerdo convertí.
Es una más de tantas escenas de amor
entre hombre-mujer, pero vaya lector,
sin inercias así ni usted ni escritor.
Y así nació este amor impostor:
Jalando el patín al servicio de ella,
ella recostada, ensimismada,
sin soledad, sin querella,
felices como niños en seda.
Un escalón abajo y caíste tendida,
corrí a auxiliarte y reíste acogida
por ti misma, pero me acerque pues intuía
que mi proximidad seria bienvenida.
Vociferaste alguna frase incomprendida
yo me ruborice frente a esta arremetida
mirabas al horizonte mientras yo entendía
que nuestro primer beso nacería.
Era un beso de enamorado, mi pecho estallaba,
aún despierto yo gozaba de tal sensación
que miraba al cielo, que suspiraba,
un sueño, un recuerdo, una inspiración.