Echeverria

Así como ella sagrada,
guarda el agua con sabiduría,
yo aprendí a atesorar los momentos,
y usarlos a lo largo de mi vida.

Sus raíces, ancladas en la tierra,
me enseñaron perseverancia,
que en la adversidad puedo sobrevivir,
si valoro mis momentos con constancia.

Y cuando los tiempos sean frios,
podemos recurrir a las certezas.
Guardar el agua en sequía,
y alimentar gradualmente cada día.

Por eso agradezco su espíritu,
que con su silencio me ha enseñado,
que los valores y la luz están,
para vivir pleno y valorado.

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