La angustia

Tengo una amiga que me oprime el pecho cuando siente que me estoy muriendo mas mi vida no esta en riesgo, ella siente mi muerte interna, aquella que se presume de formar parte de la esencia de mi ser.

Y es que internamente uno pocas veces muere realmente pero duele saber de cada parte marchita en mi. Mi amiga cuida de mi jardín, ese lugar donde conviven libremente mis sentimientos y emociones. Mi amiga me carga de lagrimas en los ojos para dar las ultimas gotas de vida a mis plantas caídas, después, cuando cae en cuenta del excedente, me reseca la garganta y llena de sudor el cuerpo para retirar el agua, no sabe que hacer, yo ya he caído, la plantas mueren y todo cuanto hace parece empeorar las cosas.

Cuando se dá cuanta que ya es muy tarde me eleva el pulso, teme por mi vida, intenta compensar la carencia de mis motivos.

Algún tiempo habrá que esperar a que se reanime el verde y, quien sabe, algún día se llenará de flores coloridas, llenas de vida, rojos, amarillos, violetas y cuanta bella naturaleza exista pueda darse pero hoy la visita de mi amiga ha de avisarme que una parte del jardín se ha marchitado.

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