Escucha el susurro que algún día fue voz, es tan débil que se siente solo en los poros, susurro leve, susurro inaudible.
¡Escucha!, pongamos atención… No sale ya de mí pero sin mí no se emana…
Es un susurro residual de un grito de dolor, y no es que ya no duela, es que así como los aromas… uno deja de percibir el perfume encantador.