En un rincón de su corazón adolescente,
una chica recibía cartas de un misterioso varón,
un anónimo susurro que le llenaba de anhelo,
palabras de amor en cada carta, en cada verso.
Con el paso de los años, ¡aquel secreto revelado!,
descubrió al autor de versos ocultos,
valiente se atrevió a conocerle de cerca,
y en su encuentro, el amor surgió.
Fueron novios por años, dos mentes unidas,
construyendo memorias y compartiendo sonrisas,
el tiempo pasaba, pero su amor resistía,
una historia pintada con amor en cada día.
Pero el destino implacable, a veces tan crudo,
fue desvaneciendo ese amor en susurros mudos,
cada uno siguió su camino, sus vidas separadas,
pero en el recuerdo, el amor aún guardaba.
Y así, la adolescente y el anónimo perdido,
dejaron su huella en el tiempo compartido,
un amor que floreció y se marchitó en silencio,
un recuerdo finito, un instante de amor intenso.