La invención consoladora de mi cuerpo: yo

Érase una vez un cuerpo, mi cuerpo, o mejor dicho, una consciencia percatándose de que poseía un cuerpo, el mismo cuerpo que escribe esto, todo en uno solo pero tan ajeno a la vez. Requiero un cuerpo para tener ideas e ideas para saber que poseo un cuerpo. ¿Cómo será mi existir sin consciencia de mí? ¿Será posible mi consciencia sin cuerpo?

Mi cuerpo me permite pues, después de todo, tener estos pensamientos de consuelo, de pensar en mí como un yo.

Deja una respuesta