Despertar

Un parpadeo a contra-tiempo me extrae lentamente del mundo donde pienso que respiro, que me hablan y contesto, que me buscan y busco; del mundo donde creo ver, escuchar y sin embargo poco dudo de mí pensar consciente para entrar a otro mundo donde sí respiro, sí oigo, sí toco, sí degusto, sí miro pero no me consta mi pensar.

Regularmente me pasa estando acostado, miro el techo blanco y en la mayor de las veces un rayo de luz, luz del sol, el tan confiable que se ha presentado cada mañana de mi efímera vida.

Vivo dos vidas, una donde persigo sueños y otra donde ellos son quienes me persiguen, me pregunto quién alcanza a quién con mayor frecuencia.

Despertar se aprecia en ocasiones como el momento más largo del día, es el «sigo aquí vida bella», es el recordatorio de que se han restado 24 horas de tú vida humana, es una nueva oportunidad de despertar aún estando despierto indagando con algún pensamiento aleatorio del sueño que empieza a difuminarse con el agua del dolor.

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