Las 11 entradas perdidas

Resulta que aproveche para tener un momento de despiste en cuanto quise restaurar las entradas que ya tenía en este blog, las tenía en la app de wordpress, y vaya sorpresa que al momento de sincronizar se perdieron las 11 entradas publicadas y 15 entradas en borrador… Es así como en estos momentos de perdida, cuando algo que se pensaba avanzado, no es más que una ilusa esperanza tangible, en estos momentos vaya que sirve de algo no creer en nada, en la intrascendencia. Seguiré escribiendo.

En caso de querer reescribir las entradas perdidas tendría que aplicar aquella estrategia de cerrar los ojos, guardar la calma y repetirme que encontraré cada palabra que ya había sido capturada en forma y orden, como pretendiendo que ese aroma que se rememora sea idéntico al que una vez se experimento; buscando la reconstrucción de lo ya escrito.

Provocaré aquel estado en mi cabeza donde deberían estar estos textos, o bien, aquellas ideas, esperando que el ambiente húmedo de mi cabeza no los halla oxidado ya. ¿Donde habré dejado esas ideas por última vez?

Ya que la temática principal de este blog esta íntimamente relacionada con la nada y su sin-sentido debo tener sumo cuidado de no tener las entradas perdidas delante mio, después de todo, que mejor que expresar la nada en su más puro estado; ¿a qué venían esas entradas? estaban de cualquier forma condenadas a ser extraviadas, solo adelantaron su destino. Tanto texto por ahí escrito, tanto humano generando contenido, alguién con más o menos palabras los reproducirán para poder nuevamente olvidarlas.

En caso de caer en desesperación por no recordar podría rezar a San Antonio de Padua, y ya de menos por aquello del aburrimiento aparentar entrar en un momento de pequeña lucidez en el campo de los recuerdos para dar por demostrada la existencia de tales entes místicos.

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