No agradezco un día más pero agradezco uno menos.

Cuando uno se pone la tarea de pensar en futuro se puede llegar a sentir cierta ansiedad por aquel escenario lleno de incertidumbre. Se combinan mentalmente tantos panoramas que, pese a poder considerarse positivos, no se tiene la certeza de que sean tan perfectos como se esperan. Aún contando con las certezas de nuestras experiencias no se garantiza un futuro controlado.

Muchos análisis después se puede sacar el factor «estar bien con el mínimo indispensable» es buena opción, el «ser feliz» no necesariamente debe ser una constante en la vida y mantenerse en forma mentalmente no es tan complicado cuando aprendes a hacer frente a cada problema que realmente lo amerita y tolerando aquellos topes existenciales que, en ocaciones, nos llegan en el proceso de aprender a ser. «La flexibilidad ayuda a ser feliz».

Mi mortalidad me permite regalarme un pensamiento muy hermoso y sutil, no sigo mis metas para llegar a ser alguien ni para demostrarme que yo puedo o valgo, mis metas me permiten mantener mi mente alejada del ocio de existir siendo parcialmente consciente de esta realidad inconmensurable para mi naturaleza humana y poder repetirme así cada noche, justo antes de tentarme una vez más a ser un paralelo con el horizonte por la eternidad y a todo pulmón: ¡Hoy he logrado restar un día a mi existencia!

Deja una respuesta